Bolivianos que van, bolivianos que vuelven
COCHABAMBA
El problema de la migración en nuestro país data desde hace varias décadas. A propósito del mes aniversario de la Patria y la identidad de ser boliviano, muchos de los compatriotas se ven forzados a salir a otras naciones para conseguir mejores oportunidades. Las causas por las que se van, por las que regresan o por las que se quedan, son diversas y complejas.
Según el Perfil Migratorio de Bolivia realizado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en el año 2011, se estima que unos 706 mil bolivianos (un 6,8 por ciento del total de la población) residen en el extranjero.
La lista de países de destino está encabezada por Argentina, seguida de España y Estados Unidos. Héctor Flores y su esposa, Leocadia Delgado, salieron a España en 1996 y se quedaron a vivir allá durante tres años. Llegaron a Valencia en busca de fuentes de ingresos económicos para poder construir su casa en Cochabamba.
"Lo que pasa cuando uno llega a otro es país es que no conoce nada. No conoces a nadie, estás perdido, tienes que ver dónde vivir y qué comer", comenta Héctor al recordar sus primeros días en la ciudad española. La incertidumbre sobre las condiciones de vida a las que se va a enfrentar el boliviano en tierras extranjeras es uno de los principales obstáculos a los cuales se enfrentan, debido a que la mayoría de ellos ingresan a otros países de forma ilegal y no cuentan con derechos sociales de un ciudadano.
"Al principio se sufre mucho, el dinero que llevas se va terminando rápidamente. Los días siguen pasado y no se consigue trabajo. Buscábamos lugares donde daban comida gratis para inmigrantes y gente pobre de España", recuerda Leocadia, al referirse a la desesperación por conseguir un trabajo.
Alejandrina Nuñez, otra boliviana que de igual manera migró a Barcelona en el año 2004 con el objetivo de conseguir recursos para acabar de construir su vivienda, cuenta su experiencia. "Al principio cuesta mucho, tienes que caminar por todo lado sin conocer el lugar. Una vez me subí a un tren, supuestamente tenía que llegar a mi destino en media hora, pero ya habían transcurrido dos horas y media y no llegaba… me equivoque de tren y estaba camino a Madrid, tuve que bajar en la primera estación que pude, y tomar el tren de retorno". Alejandrina, tuvo que adaptarse a una región donde se habla el catalán, razón que dificultó su comunicación con otras personas.
Los trabajos a los que se dedican los migrantes bolivianos en general tienen que ver con el rubro de construcción y los quehaceres domésticos, según el OIM la población inmigrante ocupacionalmente se concentra en su mayoría en la categoría de empleado-obrero y trabajador por cuenta propia. "Estuve trabajando limpiando una casa de tres pisos y cuidando a una niña recién nacida. Habían personas que iban a España buscando un trabajo cómodo, pero se quejaba porque no encontraban lo que ellos esperaban", comenta Alejandrina.
Respecto a la imagen del boliviano en otros países la mayoría concuerda que el boliviano ante todo es visto como una persona trabajadora y sacrificada. "Ellos nos ven como gente muy trabajadora, nos aprecian por eso y por nuestra calidad de persona, porque no tenemos maldad. Es debido a esto que hemos sido muy bien acogidos por la gente española", comenta Héctor argumentando que siempre ha recibido ayuda.
"Yo pienso que los bolivianos somos muy sumisos y por eso nos quieren", dice Alejandrina al respecto, refiriéndose a que la gente del extranjero que también se aprovecha de ese aspecto. Juntar capital para luego regresar a su país es el principal objetivo que tienen los migrantes bolivianos cuando salen del país. Lo que más extrañan del país no tiene que ver con la comida, las costumbres o el clima, la familia es el principal motivo por lo que regresan a tierras bolivianas.
"Lo primero que se extraña es la familia, que no se puede remplazar por nada, hemos dejado en Bolivia a nuestros tres hijos", comenta Leocadia al referirse que en otro país te puedes acostumbrar a todo menos a estar separado de los hijos. Para Héctor la decisión de volver a su país tiene que ver con el sentido de pertenencia que se tiene, pues a pesar de ganar "buen dinero", no es como estar en el país propio.
Sobre el tema de volver a irse, hay quienes saldrían del país otra vez si las condiciones fueran las adecuadas y hay quienes no piensan en moverse más de aquí. Hace poco el embajador de España en Bolivia, Ramón Santos, informó que al menos 50 mil inmigrantes bolivianos dejaron ese país por la crisis que afecta principalmente el empleo. Esta difícil situación desanima a muchos a pensar en hacer de nuevo sus maletas, pero hay gente está dispuesta a correr el riesgo nuevamente.
"Si no tuviera hijos volvería a España porque allá me sentía cómoda y ves nuevas cosas como el mar. Tengo muy buenos recuerdos. Iría si las condiciones fueran las ideales, pero sólo por un tiempo" comenta Alejandrina argumentando que la situación en Bolivia es bastante difícil. Sin embargo, Héctor prefiere volver a establecerse en el país. "Yo ya no pienso en volver a España, ya no quiero moverme más, salvo alguna urgencia, o algo terrible que se presente. Si me darían a elegir para regresar, yo diría que no", dice convencido de que lo que tiene en Bolivia ningún otro lugar se lo puede dar.















